CACERIAS DE PERDICES
     Conservar y fomentar las costumbres de un auténtico y verdadero ojeo de perdiz, es uno de los objetivos principales de la finca El Hoyo.

     Cuidar al máximo todos y cada uno de los detalles esenciales de la cacería, abarca el mayor interés y la preocupación de sus responsables; prestar una atención especial a la forma de batir, al número de ojeadores, a la calidad de los secretarios y cargadores, a la ubicación de las pantallas, al tomelot, y, en definitiva, a todas las propiedades y circunstancias que exige un buen ojeo, es la cualidad que distingue a estas cacerías.

     El primer objetivo de la finca El Hoyo reside en ofrecer al cazador un verdadero y auténtico ojeo de perdiz en España; un propósito que sus responsables consiguen a base de prestar un especial cuidado a lo más importante y esencial: la bravura de la perdiz roja.
Nota:
También se ofrecen cacerías de faisán.

Fechas:
Mediados octubre-mediados febrero (Recomendado octubre y Noviembre por la posibilidad de disfrutar de una mejor climatología).

Recomendaciones:
-Nº de cazadores: 6 a 12. -Nº de perdices: 600 a 1.000.
-Cartuchos: 30 gramos y plomo 7 (pueden ser suministrados por la finca).
-Escopetas: calibre 12, con expulsores.
-Cargador y "secretario": facilitados por la finca.
-Silla de cargador, avispero, pantallas de protección: facilitados por la finca.
-Cazador: guantes, gafas de protección y cascos protectores.
     Para que las cacerías cumplan con su propósito, el pájaro debe ser bravo y silvestre. Muchos son los esfuerzos, personales y profesionales, que requieren los ojeos de esta índole, pero la dirección técnica de El Hoyo tiene muy presente, y en todo momento, su compromiso con la caza y con los cazadores.
    La perdiz roja es la verdadera protagonista de las cacerías de El Hoyo. Desde tiempos inmemoriales, los ojeos que se celebran en este coto destacan por su encanto, carácter y tradición.

      Gracias a que la perdiz se mueve libremente por todo el coto, se consiguen cacerías donde la diversidad de vuelos es la misma que en los tradicionales ojeos de antaño. Los puestos podrán disparar sobre perdices que rompen sueltas, en barras, haciendo vuelos altos, vuelos rasantes, vuelos paralelos y perpendiculares a la línea de escopetas... Pero, todos ellos serán siempre, vuelos rápidos, ágiles y variados.
    Debido a la diversidad de su paisaje, el coto ofrece la posibilidad de que sean los propios animales los que determinen, escogiendo entre las tierras de labor, dehesas y zonas de monte que lo conforman, sus lugares preferidos.